Dibujos o palabras: creando marcos racializados

Dibujo político de la anexión de Tejas
Fuente: Daughters of the Republic of Texas Library at the Alamo

«Racism and a racialized vision of the peoples of the developing world…proved useful in the establishment of a framework for the unequal application of the law to Latino/as in the United States» (Morín 126).

José Luis Morín explica que un serie de propaganda, en la forma de dibujos animados, perpetuó una «racialized vision» para ganar el apoyo de la pública anglosajona en los EEUU durante el siglo XIX. En la columna primera en la página 126, Morín explora la manera en que los dibujos afectaron la gente «by casting Latin Americans as racialized <others,>» para galvanizar la gente «in support of their government’s actions around the globe.» Los dibujos sirvieron como marcos aislados que demostraron que los latinoamericanos eran primitivos, feminizados, débiles y sin la habilidad de controlar su propia tierra (Morín 126).

Los dibujos tuvieron un poder muy fuerte porque un dibujo es un marco aislado que evoca una respuesta instintiva que no permite la justificación que una narrativa puede proveer. Por ejemplo, cuando vemos una fotografía en un periódico de un hombre con una arma en su mano, pensamos que él es un hombre peligroso, sin embargo, si sabemos que él estaba protegiendo su hija de un agresor, sentimos como su acción era más justificada. Morín dice que los dibujos políticos tienen el mismo efecto: crean una reacción de prejuicio sin conocimiento de la historia de los latinoamericanos. Para dar sus lectores contexto o historia de la situación, él conecta el tratamiento político de los latinoamericanos con el tratamiento político de los afroamericanos en su lucha por derechos en el caso de Plessy versus Ferguson. La mayoría de la gente en los EEUU tiene un conocimiento básico de la historia del movimiento de los derechos civiles, y por eso, él une los dos para evocar sentimientos fuertes.

Mientras Morín critica el gobierno para la creación de marcos que perpetuaban perspectivas racistas, él construye su comentario como un serie de marcos que evocan emociones instintivas en sus lectores, también.  Si yo traduciría el texto de Morín a un serie de dibujos, los marcos demostrarían un dibujo de los caricaturas de los latinoamericanos del siglo XIX, entonces un marco del gobierno de los EEUU con una persona latinoamericana débil en su espalda y siguiente un dibujo de la violencia durante la segregación entre los blancos y los negros durante Plessy versus Ferguson. Despues, yo seguiría con un marco con una cita que dice «They are of the Latin race, and are of quick and exitable tempers, but they are at the same time patient, docile, frugal, and most of them industrious» (Morín 127). Yo terminaría con un marco de una persona latina en un uniforme de limpiar y una persona blanco en un traje de comercios. El comentario de Morín es fácil de dibujar y disociar entre marcos individuales. Los marcos que Morín crea, evocan sentimientos fuertes que no explican la narrativa ni la historia total en la misma manera que los dibujos políticos evocaron sentimientos instintivos.

Fuentes:

  • Morín, José Luis. “A Separate and Inferior Race.” The Latino/a Condition: A Critical Reader. Ed. Richard Delgado and Jean Stefancic. New York: New York UP, 2011. N. pag. Print.

Comments

  1. Melissa Gonzalez says

    Excelente análisis y resumen, Haley. Para la próxima vez, debes intentar conectar más explícitamente las citas con el análisis. Por ejemplo, en éste, podrías haber notado las palabras de los “marcos” que crea Morin, conectándolas explícitamente a tus observaciones.

  2. Me sorprendí del impacto de la propaganda en la construcción de estas imágenes negativas y racistas, y que la mayoría de los derechos fundamentales de los latinos todavía sufre como un resultado de ella. En las clases de historia, cuando hablamos del abuso del propaganda, normalmente discutimos otros países como China. Pero casi nunca asociamos el propaganda en EEUU como algo mala. El poder de estos dibujos ha construido los latinoamericanos como “los otros,” como “revolting” e “ignorant,” según José Morín (126). En los 1800s las caricaturas de los cubanos y puertorriqueños fueron representadas en una manera tan peyorativa como las de los africanos americanos, los nativos americanos y los asianos de la misma época. Al asociar los latinoamericanos con los otros grupos “inferiores” a los “americanos reales,” sólo reesfuerza esta construcción de los estereotipos degradantes y racismos. También, esta discriminación racial aún más construye el “miedo del otro” y que ellos, de alguna manera, son menos americanos de la gente que se llama americanos. Lo que es peor es que esta aplicación desigual de la ley con respecto a los latinos/as en los EEUU y estas percepciones raciales persisten. En gran parte gracias a estos dibujos, el estigma que algunas veces viene con ser un latino/a continúa en los EEUU y ha limitado los derechos y el respecto de ellos significadamente a ese día.

    *Yo sé que es después de las 6 de la noche, pero he escrito parte de mi comentario antes de mi laboratorio y quiero terminarlo. Por lo menos es una buena práctica.

    • (también sé que es después de las seis, pero todavía quiero responder.)

      Haley, gracias por tus comentarios. Sus ideas para los dibujos del texto de Morin demuestran que has pensado mucho en el artículo y en el asunto. ¿Crees que si Morin hubiera publicado solamente las imágenes sin sus palabras, sus lectores habrían sentido el mismo impacto? También hay algo sobre la permanencía de imágenes que puede impactar a nosotros a veces más que meras palabras. Este fin de semana oí que algo como 70 por ciento de los receptores del sentido en el cuerpo humano tienen una conneción con los ojos–no sé si esta estádista es completamente verdad, pero indica que ver algo, en vez de solamente hablar o oírlo, puede impactarnos de una manera muy única.

      Rachel, qué idea más perceptiva. Tienes razón; es más fácil apuntar a “otros países” como abusadores de propaganda y negar ver los abusos en nuestro propio país. Tenemos miedo del “otro” cuando muchas fuentes de cosas que deben causar miedo pueden venir de nuestras propias corazones.

  3. Como Haley dice, los americanos tenemos un conocimiento básico de unos eventos mayores de nuestra país. Para complicar esta noción, quiero sugerir que hay una distinción importante entre el conocimiento de los hechos de un evento y la compresión de sus efectos. Los imágenes que han impregnado la cultura americana ofrecen una marca útil para entender mejor los impactos sociales de los eventos concretos.

    Como el campo de la historia de arte sugiere, el arte visual mantiene una posición prominente en la sociedad. Apreciar o crear el arte no sólo es un pasatiempo de la cultura alta o de los mentes creativos. Más bien, el arte y los imágenes en general se extienden por todas el mundo. Los EEUU ha ido un consumidor de los imágenes por mucho tiempo. Como Morín muestra, las caricaturas políticas del siglo XIX les posicionaban las raíces percibidas inferiores como “el otro.” Las caricaturas políticas de que habla Morín cuentan la narrativa del racismo muy explícitamente. Hoy en día, no vemos estas imágenes ofensivas por razones obvias. Sin embargo, cuando leo la obra de Morín, pienso en que el fenómeno de propaganda racial no ha cambiado tanto como creemos.

    En la época digital, consumimos una cantidad extrema de media. Si la consideramos más las representaciones de raza, veremos que la cultura se manipulada por la media. Por ejemplo, las películas les posicionan las mujeres como objetos sexuales, hombres blancos como héroes, y los negros como gente entretenida o oprimida. La representación visual tienen un papel prominente en la historia de los EEUU y determinaba la narrativa racial del país. Además necesitamos promover esta idea y reconocer que las imágenes todavía tienen esta influencia. Lo visual es central en nuestra cultura y, por eso, debemos aprovecharlo con caución. Los imágenes no sólo cuentan la historia; crean la historia.

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