Paradojas que fracturan

Desde el principio de su obra, “Poem for the Young White Man Who Asked Me How I, an Intelligent, Well-Read Person Could Believe in the War Between Races,” Lorna Dee Cervantes (1954 – presente) introduce la tensión que define el tono del poema. 

“In my land there are no distinctions.”

Poem for the Young White Man Who Asked Me How I, an Intelligent, Well-Read Person Could Believe in the War Between Races by Lorna Dee Cervantes

La narradora empieza con “In my land there are no distinctions,” una oración que se llena un verso completamente y termina con un punto. La forma de la oración, que no se rompe ni continúa en el verso siguiente, refleja el sentimiento tranquilo de la declaración; como los sujetos de “my land,” las palabras de la oración no necesitan navegar dos posiciones porque todos están en solo un verso, sin distinciones o divisiones. El lector también lee la oración en un estado de tranquilidad, sin tratar de conectar partes de una oración fracturada. Sin embargo, lo paradójico es que la oración si contiene una distinción porque cuando ella describe que la tierra es “my land” crea una distinción entre lo que es suya y lo que no es. Esta tensión interna de la oración refleja la tensión que el hombre joven del título no puede reconocer: que entre su paz tranquila de privilegio hay una estructura que a lo mismo apoya su existencia pacífica y contradice la esencialidad de esta paz. 

Cuando el lector llegue a los versos finales, regresa al concepto de “my land,” pero esta vez la tensión de la idea ha fracturado las oraciones estructuralmente y las dos oraciones finales cruzan siete versos. La forma del poema ahora refleja las distinciones internas del concepto de “my land” que la narradora está tratando de explicar al hombre joven, y a través de él, a otros lectores. 

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