Hace unas semanas, LatinaRebels (@latinarebels) publicó sobre “una serie de clases por Instagram live” intitulada, “Ligando el pasado y el presente.” Como si esto no fuera suficiente, la anfitriona del evento, una arqueóloga que se llama Kaitlyn Alcantara, tiene una biografía que me interesé aún más: “explorando la identidad, memoria y poder a través de la comida”. Siguiendo este interés, descubrí que ella fundó Sazón Nashville (@sazonnashville) una organización que intenta conectar jóvenes latines en Nashville a diferentes aspectos de su cultura y comunidad. Elegí la clase de serie que se llama “Atole con Miel de Maguey”, en parte porque no sabía lo que iba a aprender; solo sabía que iba a aprender mucho.

Alcantara comienza con una introducción a su audiencia virtual en Instagram Live. Ella describe la intención del evento: explorar la comida mexicana tradicional como un sitio de resistencia, no solo por su parte en la historia sino también como herramienta contra el capitalismo y la elisión de “foodways” en el mundo de hoy. Con Doña Adriana Ortiz Nolasco, una mujer mexicana que ha trabajado con la maguey toda su vida, Alcantara quiere extractar la miel de la planta y cocinarla a un néctar delicioso como ejemplo de crear formas alternativas de vivir alrededor de la comida.
Antes de la clase, no entendí la historia ni el uso continuo de la maguey, pero ellas nos enseñan. Durante el proceso de cocinar, Doña Adriana habla de la tradición de crecer y cocinar con el maguey. Es algo prominente en sus recuerdos de su abuela, pero como adulta necesitaba enseñar el arte a sí misma; en un sentido es algo de tiempos pre conquistas, pero en otra el algo de su familia que ella está intentando revivir y compartir con otras personas mexicanas (y a través de Alcantara, chicanes jóvenes).

A Doña Adriana le encanta el proceso de crecer, cosechar y después crear con las magueyes; en un momento toma una planta cerca de la pantalla y dice, “Es un bebé de 6 meses”. Ella describe la relación entre las plantas y los humanos como algo especial: los humanos no pueden tomar todo lo que quieren. “La reciprocidad”, continúa, “es la maravillosa de esta planta”.
Durante el proceso de cocinar, Alcantara nota la experiencia de estar cerca de personas de otros tiempos, a través de los cinco sentidos que tenemos en común cuando huelen y prueban la miel de maguey. Es una manera de “entender el pasado”, pero ella también insiste en la utilidad para el presente. Me acuerdo de una de las intenciones de “Yo soy Joaquín”, que también quiere conectar a las personas a un pasado de resistencia y una cultura compartida. Sin embargo, en este caso, estas dos mujeres están invitando su audiencia a un proceso corporal, en que las líneas entre el pasado y el presente son mezcladas en el aire y tierra que pasa dentro de las formas físicas.









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